Dar positivo en un control de alcoholemia genera una pregunta inmediata:
¿Es solo una multa… o puedo acabar con antecedentes penales?
La respuesta depende de la tasa.
¿Cuándo es delito y cuándo es solo multa?
En España existen dos escenarios muy distintos:
Vía administrativa
Si la tasa supera el límite ((0,25 mg/l en aire espirado (conductores en general) y 0,15 mg/l (conductores noveles y profesionales)) permitido pero no llega a 0,60 mg/l en aire espirado, hablamos de sanción administrativa, lo que implica:
- Multa económica
- Pérdida de puntos
- Posible retirada del permiso
- Aquí no hay antecedentes penales.
Vía penal
Cuando se superan los 0,60 mg/l en aire espirado, ya no es solo una multa: es delito, según el artículo 379.2 del Código Penal.
En este caso, el procedimiento pasa al juzgado.
¿Qué penas establece la ley para el delito?
El juez puede imponer una de estas tres penas:
- Prisión de 3 a 6 meses, o
- Multa de 6 a 12 meses, o
- Trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días
Y además, obligatoriamente:
Retirada del carnet de 1 a 4 años
¿Se entra realmente en prisión?
En la mayoría de los casos, no.
Si es la primera vez, no hay antecedentes y no se produjo accidente:
- Suele tramitarse por juicio rápido.
- Lo habitual es una multa y retirada del permiso.
- Si hay conformidad, la pena puede reducirse en un tercio.
Aunque se impusiera prisión, normalmente queda suspendida si se cumplen los requisitos legales.
La cárcel efectiva suele aparecer en supuestos de reincidencia, accidentes con víctimas o combinación con otros delitos (conducción temeraria, desobediencia, etc.).
¿Y los antecedentes?
Sí, en vía penal hay antecedentes.
La buena noticia es que pueden cancelarse una vez cumplida la pena y transcurrido el plazo legal.
Conclusión clara
No todos los positivos en alcoholemia son iguales.
La diferencia entre una multa y un delito puede cambiar completamente el escenario legal.
Por eso, antes de asumir consecuencias o aceptar una propuesta en juicio rápido, es fundamental analizar el caso concreto: ingresos, antecedentes, circunstancias del control y posibles estrategias de defensa pueden marcar una diferencia importante en el resultado final.
Foto de Kidel Media en Pexels