En los procedimientos por despido, la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LRJS) establece la obligación de presentar una papeleta de conciliación administrativa antes de acudir a los juzgados. Este trámite se realiza ante el SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación) o el organismo equivalente en cada comunidad autónoma.
Ahora bien, conviene dejar algo claro desde el principio: el SMAC no es un mero trámite formal. Bien planteado, puede marcar la diferencia entre un conflicto largo y costoso o una solución rápida y económicamente ventajosa para el trabajador.
¿En qué consiste realmente la conciliación en el SMAC?
La conciliación administrativa es un acto en el que empresa y trabajador (o sus representantes) se sientan para intentar alcanzar un acuerdo sobre:
- la procedencia o improcedencia del despido, y
- las consecuencias económicas que se derivan del mismo (indemnización, salarios, etc.).
El objetivo es evitar el juicio. Y lo cierto es que en un número significativo de casos, se consigue.
No solo es obligatoria: es una oportunidad estratégica
Muchas personas afrontan el SMAC con la idea de que “no servirá de nada”. Nada más lejos de la realidad. Cuando la reclamación está bien fundamentada jurídicamente, la conciliación se convierte en un espacio de negociación real, donde la empresa valora riesgos y costes de un posible procedimiento judicial.
Resultado: acuerdos favorables que ponen fin al conflicto sin necesidad de demandar.
Un ejemplo real: 6.000 euros más de indemnización
En uno de nuestros casos recientes, un cliente fue despedido por causas objetivas. Tras analizar la situación, presentamos la papeleta de conciliación impugnando el despido.
¿El resultado?
Reconocimiento de la improcedencia del despido en el propio SMAC, y 6.000 euros adicionales de indemnización, sin necesidad de acudir al juzgado.
Un procedimiento más rápido, menos costoso y claramente beneficioso para el trabajador.
Conclusión: impugnar el despido en el SMAC sí merece la pena
El acto de conciliación no debe verse como un obstáculo, sino como una herramienta clave de defensa. En muchos casos, es ahí donde se obtiene el mejor resultado.
Si has sido despedido, un buen asesoramiento jurídico desde el primer momento puede suponer la diferencia entre aceptar lo que ofrece la empresa o conseguir una indemnización justa (y mayor).
Si necesitas analizar tu despido, consúltanos. Estudiamos tu caso y te decimos, con claridad, cuáles son tus opciones reales.
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